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El fin de Jimmy en BETTER CALL SAUL

by on 30/06/2017
 
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SPOILERS de a fina tercera temporada.

Si de algo han hablado las primeras tres temporadas de Better Call Saul ha sido de la relación de dos hermanos. Dos hermanos que más que familia, se sienten como antagonistas en sus propias historias. Mientras que uno busca aprobación y respeto, el otro busca su autosuficiencia en el orgullo. Con el final de temporada esta dinámica se ha terminado, pero sólo para dar inicio a una transformación que nos llevará a al inicio del personaje que conocimos en Breaking Bad: Saul Goodman.

La segunda temporada la terminamos con que Chuck tenía la evidencia necesaria para llevar a su hermano Jimmy a la corte, donde probablemente le quitarían su licencia de abogado. Durante la tercer temporada observamos a ambos hermanos pelear una y otra vez para tener una ventaja sobre el otro; un juego de ajedrez donde sólo uno podía salir victorioso.

Lo más interesante de Better Call Saul ha sido la conversión de Jimmy a Saul. Jimmy siempre fue una mala persona pero la mayoría del tiempo su conciencia sacó lo mejor de él. Un ejemplo muy claro son las personas mayores que representaba. Su relación con ellos era basado un poco en la hipocresía del trabajo pero Jimmy genuinamente trataba de ayudarlos. Sin embargo su suspensión, el rechazo de su hermano y tratar de vivir como antes con Kim lo pusieron en una situación desesperada. Intentó el trabajo “honesto” pero la situación con la tienda de música y con el chico del servicio social (Slip, 3×08), le mostraron que hay otras formas más sencillas de obtener el dinero que necesita.

En este aspecto el nombre de los últimos episodios nos ayuda mucho a identificar su toma de decisiones. Off Bran (3×06) cuando nace Saul Goodman; Expenses (3×07) cuando sus gastos lo agobian tanto que decide vengarse de Chuck en el seguro; Slip (3×08) cuando amenaza con una demanda a la tienda de música y al de servicio social, dando un “resbalón” no sólo literalmente sino metafóricamente al “lado oscuro”; y Fall (3×09), su caída, cuando pone en contra a las señoras del asilo para un beneficio personal sin importar las consecuencias para los demás.

Al final en Lantern (3×10) curiosamente es la actitud de Chuck hacia él lo que hace que corrija sus errores y confiese su crimen durante una clase de yoga en sillas. Porque mientras Jimmy tenga personas que funcionen como su conciencia o antagonistas, es probable que tome, al final, una decisión no tan egocéntrica. Es por eso que el papel de Chuck en la serie era tan importante. Él batalla día a día con una enfermedad que, por orgullo, cree que puede controlar. Sin embargo mientras más control trata de ejercer más rápido pierde lo poco que tenía. Primero su trabajo y legado; y luego la poca relación que tenía con su hermano, causando que se agrave su enfermedad y que pierda la vida.

Pareciera ser que el personaje de Michael McKean fue creado para que lo odiaramos, para que todas nuestras dudas morales sobre Jimmy se vieran opacadas por su hermano. Mas, después de este final de temporada, literalmente el fuego ya se deshizo de nuestro chivo expiatorio (lo confirmaron los escritores en una entrevista, por si creen que todavía podía salir de su casa vivo). Sin su antagonista, Jimmy tiene paso libre para convertirse por completo en Saul Goodman, pero primero tendrá que perder a otra de sus anclas: Kim.

 

En segundo plano (a veces en primero) vimos batallar a Mike, Nacho y Kim con sus versiones de moralidad. Todos ellos durante la temporada tuvieron que tomar decisiones que definirán su futuro. Mike cerrando un acuerdo con Gus Fring (Sunk Costs, 3×03), Nacho condenando a su jefe a la silla de ruedas (Slip, 3×08) y Kim eligiendo entre trabajo, Jimmy o su vida culminando en ese impactante choque (Fall, 3×09). Todos y cada uno de ellos, junto con Jimmy, se muestran como agentes de su propia destrucción mientras tratan de encontrar el camino correcto de su vida.

Por último esta serie no sería tan impresionante sin el manejo de narración, fotografía y edición que tienen todos sus capítulos, haciendo que 50 minutos de episodio se sientan como 20 minutos. Cada escena tiene planos pacientes y efectivos. Para mencionar algunos momentos tenemos el choque de Kim, donde casi nos quedamos en trance como ella cuando BAM! choca (Fall, 3×09). O cuando vemos el lado metódico y paciente que hace a Mike tan genial en Mabel (3×01) y Witness (3×02). Primero descubriendo el rastreador y luego colocando los zapatos llenos de cocaína en medio del desierto. Son escenas que sin el ritmo adecuado no causarían el impacto correcto en el espectador. Y que no se queden sin mencionar la paulatina aparición de Gus Fring (Sunk Costs, 3×03), el discurso que éste da en los Pollos Hermanos (Sabrosito, 3×04), el juicio de Chuck cuando descubren que su enfermedad es psicosomática (Chicanery, 3×05)  cuando Jimmy va al seguro para delatar a su hermano (Expenses, 3×07) o la tensión de la escena cuando Nacho cambia las pastillas (Slip 3×08). Grandes momentos de la serie.

 

Esta tercer temporada demostró que Better Call Saul sigue teniendo historias que contar y que lo puede hacer de manera espectacular. A mi parecer la serie ya está por llegar a su fin por dos razones: las referencias a Breaking Bad nos están acercando a la misma linea temporal que ésta y en trama ya sólo nos falta ver la conversión de Jimmy a Saul con la desaparición de Kim en su vida. Alargarla más representaría un grave problema para los escritores, pero bueno, muchos seguimos gratamente sorprendidos por lo que han entregado hasta ahora. Así que, mientras dure, no tengo duda que ésta seguirá siendo una de las mejores series que tendremos en el año.